Aprender no ocupa lugar

“No hay mejor música que la que uno hace”

José Peñín

Muchas veces las personas se engañan a uno mismo para hacerse creer que lo están haciendo muy bien, digo en sentido de hablar y hablar y hacerse fantasía de incrementar un ego, que de pronto se va, ¿y qué pasa? Nos ahorca la dura realidad, ¿y cuál es la realidad? El entorno que has formado tú con tus acciones y el tipo de fruto que ha dado, si lo que quisiste alcanzar lo hiciste en el tiempo adecuado y cómo manejaste aquel rompecabezas de problemas, y los resultados se aceptan. Aprender de lo que se hizo en el pasado y no volver a caer en el mismo pozo.

Hacer las cosas uno mismo significa realizar el reto a superar, no conformarse, sino aprender de lo que tu ser vale con la aspiración que deseas, ya que cuando se llega a la cumbre de la montaña más alta del mundo, escalar otras montañas bajas se harán muy flexible de alcanzar. Muchas veces nos damos el primer paso por el miedo, prejuicios, e ideas de un temor lejano. Primero, hay que imaginarse, vivir, sentir y prepararse (O quizás entrenarse) para el objetivo que uno desea, ya cuando se realiza esta meditación, se conocerá la base armoniosa de jugar con el reto, y ves los mensajes que puedes recibir, y de allí evalúas el nivel de intensidad que se pueda dar.

Otra cosa, también nos estancamos con decir: no lo voy a hacer, porque no va conmigo. Si a ti te interesa lo que deseas hacer, pero tu lógica aprendida por amigos y entorno social del sistema, que muchas veces juzgan el sí y el no; se llega a un análisis y “algunas veces” se observa un mar de contradicción y denominaciones erradas falta de raciocinio, aprender hasta por recibir la lección, que en algún momento más tarde dejará un pequeño aprendizaje que será parte de la reflexión en tu vida, pero eso sí, como se prendió el fuego, hay que apagarlo.