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El aporte humanístico de la tradición navideña

close up shot of red and white christmas bauble

Photo by Susanne Jutzeler, suju-foto on Pexels.com

       Reportaje: 

 ¿Quién fue Papa Noel?, entre la antigüedad y la actualidad contemporánea.

El aporte humanístico de la tradición navideña

      Las ayudas generosas del verdadero San Nicolás, y su valor humano del deseo prospero que buscaba para los pobres y más necesitados.

      Popularmente conocido en el ámbito global como Papa Noel o Santa Claus, es un personaje ficticio del símbolo principal de la navidad e identificado con la creencia católica, en los que en generaciones ha adquirido carácter tradicional de muchas naciones. Representa la alegría, paz, esperanzas, unión a las familias, dándole sentido de felicidad a la celebración para recibir el nuevo año entrante.

     Para comenzar por la historia del origen de la tradición navideña, el personaje natal es San Nicolás de Bari, fue un obispo cristiano de origen griego que vivió en Turquía del siglo IV. Su imagen se representa por vestir de atuendo obispo romano al lado de una cubeta con tres niños adentro, que significan los variados milagros, entre los más destacados por resucitar a tres niños luego de que cayeran de un árbol y fallecieran al instante, y por salvar a otros tres niños que fueron ofrecidos de sacrifico para dar de comer a unos hosteleros.

      Era bueno con los pobres, sobre todo tenía inclinación por los niños que oraba por su salud cuando alguno caía en mal estado. Su fama por regalar ofrendas comenzó con dar unas bolsas de oro a tres hijas de un padre pobre, condenadas a estar solteras y no poder casarse porque no cumplían con los dotes necesarios que exigía la sociedad patriarcal de aquella época. Sin anunciar la presencia de San Nicolás, las ofrendas fueron puestas en los calcetines de su chimenea, escabulléndose por la ventana.

      Durante su oficio, predicó el evangelio a los habitantes de cada pueblo que recorría. Extraído de sus propios bienes, regaló juguetes a los niños, para demostrar que el verdadero regalo está en el amor a Dios.

      En Roma hacían fiestas los diciembres en honor a Saturno, lo cual los niños recibían obsequios deseados, por eso las navidades se celebran a esa fecha. A mitades del siglo V, por reconocimiento de las obras hechas de San Nicolás, comenzó a venerarse, que incluso aportó bondades en la ciudad, tanto así que la creencia se expandió por todas las iglesias de Europa.

     Los rasgos vikingos de San Nicolás se formaron debido a la afluencia del cristianismo del Imperio Romano para dominar los pueblos germano, para dar su semejanza a Odín, dios pagano de los bárbaros. Las fiestas Yule fueron la veneración de San Nicolás por estos pueblos, mezclado con la mitología germánica y el paganismo nórdico. En invierno, como las familias se precavían de salir de sus casas tras el templado ambiente, siguiendo los pasos de la festividad cristiana-pagana, los niños dejaban calcetines con comida cerca de las chimeneas, para recibir intercambio de dulces de Odín, su repartidor montado en un caballo volador.

   Durante el siglo XIX, se publicaron varios cuentos y dibujos de diversos escritores como Washintong Irving, Thomas Nast, Frank Baum y Clement Moore, que por cada obra, fueron deformando y modificando al personaje San Nicolás, pasando a ser Papá Noel o Santa Claus, de última instancia: un sujeto barrigón y bonachón que reside en el Polo Norte, vestido en abrigo de colores blanco con dorado a semejanza de los obispos romanos, tiene una fábrica de juguetes trabajada por sus duendes. Recibe las cartas de petición de los niños en todo el mundo, para repartir sus regalos a media noche entrante al 25 de Diciembre montado en un trineo con sus nueve renos, y dependiendo del comportamiento del niño en todo el año, reciben sus justos regalos o carbón para los que tuvieron mala actitud. 

   Ahora, la famosa imagen actual de Santa Claus, que sigue las mismas tradiciones del personaje contento y filántropo, exceptuando las vestimentas del abrigo dorado que pasan a ser de colores roja y blanca, repartiendo refrescos en vez de ofrecer regalos, fue atribuida por la empresa de Coca Cola en el año 1930, para identificar la mercancía con la creencia, o el mito. Sin embargo, estas industrias de bebidas han cambiado radicalmente el concepto del verdadero San Nicolás, ya que su publicidad influyente y expandida, ha formado la otra cara del personaje, convergiendo en una marca más del sistema capitalista.

         

El secreto de la felicidad navideña espiritual

      En la religión católica, la navidad se dictaminó el 25 de Diciembre para festejar el nacimiento de Jesucristo, hijo de Dios, ya que el Padre Celestial ama a los hombres, por ende envió a su hijo unigénito a la tierra para demostrar su amor. Por eso aclaman con celebrar su agradecimiento a los interventores de su gracia divina, como lo es María y José, que aceptaron al Espíritu Santo para que fueran padres de Jesús en carne. Al mensajero de Dios, Ángel Gabriel, por anunciar su nacimiento.

Para glorificar aquel hecho ocurrido, los creyentes hacen un Pesebre: ambiente de un establo con animales, con María y José mirando fijamente una cuna que se posará su próximo hijo, el ángel Gabriel, y al lado los tres reyes magos. Describiendo a los últimos personajes, son hombres que traían regalos y ofrendas por el nacimiento del Niño Jesús.  

    Por otra parte, describiendo la doctrina católica romana, San Nicolás de Bari que también es llamado Obispo de Myra, sin acudir al vikingo o a la tradición navideña occidental del Papá Noel de Coca Cola, es venerado porque es un santo que trae la potestad divina para los urgidos de salud, sabiduría, y bondades para los servicios que cumplen sus creyentes, como lo hizo durante su vivencia.

     María Olivares, abuela de 64 años, y firme altruista de la familia, es miembro activo de Iglesia Católica de Guarenas y creyente a San Nicolás de Bari. Afirma que su santo la ha “ayudado muchísimo”, ya que por su fe ha conseguido los deseos que ha querido para su familia, sus metas personales y la mejoría de su salud tanto física como espiritual.

     “No solo son regalos de dinero o artículos de valor, como piden muchos varones, que aparte del gran regalo que es la vida, dada por Dios, me ha regalado muchas cosas: prosperidad, sabiduría, y Fe para continuar en la vida, y a mi familia. Me siento agradecida y regocijada por las dadivas de mi santo Nicolás”, expresa Olivares.

      Aunque ella es tolerante con el Papá Noel que todos conocemos, supo desde su primera vista que ese no es el verdadero santo, puesto que el reflejo es utilizado a fines consumistas, que ante esta imagen, se sorprende por los actos que ejecuta la gente común en la época decembrina, cuando le pagan sus aguinaldos y comienzan a gastar “como locos y recienvestidos, sintiéndose afortunados”.

      “La gente no se sienten satisfechas con las comodidades que recibe aunque digan que su solución es más dinero, porque les gusta vivir así como circulo vicioso. ¿Sabes por qué? Porque no han hallado la verdadera felicidad espiritual, que significa estar bien con uno mismo, y el conocimiento del camino al cual escogió” opina Olivares.

          

  El trueno de la verdad navideña


     Josue Kirbi, obispo de la Iglesia Católica de Guarenas y miembro de la Sociedad Apostólica Romana de Varsovia, durante la estadía de su jerarquía ha participado con firmeza en la difusión de la historia de San Nicolás y por qué orarle.

     “Las largas intenciones que se han formado durante la existencia de la fiesta navideña, deben ser reveladas en su analisis histórico al impacto cultural que ha recibido la humanidad, y sus objetivos son fundamentales a la demostración de los valores humanos que fijan la armonía entre el individuo y la sociedad” declara Josué.

     El obispo no está de acuerdo de cómo toman la tradición navideña en la actualidad del hombre contemporáneo, pues exclama que ha sido tomado para embriagarse, cometer al libre albedrío pecados, y no conmemoran al creador del universo, para saber que ha pasado un año más, y la reflexión por su vivencia es primordial para continuar obrando el bien

    “La religión católica romana, aunque tú no lo creas, ha impuesto el orden estructurado que debe seguir el hombre para alabar al Supremo, como lo indicado originalmente en la Biblia para que el hombre crea en el Señor, como sus fechas, su filosofía a la vida, pero sin embargo ¿Cómo es posible que en Diciembre, mes para alabar al creador, es lo que menos se toma en cuenta? Algo oculta, y ese es el diablo vestido de oveja”, afirma Kirbi. En declaración resumida, las costumbres tradicionales se toman por creencia dogmática, más no se discierne el origen objetivo de la navidad, por ende, la gente comete actos que destruye su principal bien que fue diseñado el humano. Acabó resaltando “la enfermedad proviene de la mente aunque el cuerpo esté bien”.

     Sin embargo, ante las preguntas hechas sobre la opinión del obispo hacia Santa Claus de los medios masivo, asumió una posición neutral, ya que a pesar del personaje comercial, puede ser viable su fuente de uso de difusión al público para reconocer a los videntes la verdadera creencia de los santos navideños, si se sabe usar las estrategias comunicativas y metodologías correctas para su enseñanza.

Fuente: escritorpolitico.blogspot.com

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